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Cultos y fiestas de Santa María de la Vega

SALAMANCA MARIANA

Está claro que los cristianos salmantinos tenemos devoción a la Virgen María. No concebimos nuestra fe cristiana sin María.

Aquí en Salamanca “El Nombre de María” tiene distintas “fotos” de familia de nuestra Madre del cielo. Algunos las llaman estampas de la Virgen. La veneramos como “Auxiliadora de los Cristianos”, la recordamos como “Virgen de Fátima”, de “Lourdes” o del “Carmen”. Como Inmaculada o Purísima. Recordamos la “Anunciación” que le hizo el Ángel, Celebramos su “Asunción”, advocación a la que está dedicada nuestra Catedral Nueva y celebramos en muchos de nuestros pueblos. La tenemos como “Mediadora” o como “Madre dolorosa”. La invocamos desde el “Silencio” o la “Alegría” explosiva de los niños (La Palma). Encuentran en Ella acogida “la Amargura”, “los Dolores” y “las lágrimas”, pero también “la Esperanza” y “la Sabiduría”. María nos abre al “Amor de Dios” (“Caridad”) y al “Consuelo” verdadero porque es fuente trinitaria de nuestra “Salud”. “Angustia” tendremos, pero Madre que la acoja también, pues es “nuestra Madre”. Ella guarda silencio, está pendiente de la Palabra de su Hijo, es Virgen Orante y sensible a los problemas de los demás, a nuestros problemas.

En septiembre todos los años, los salmantinos unimos nuestras devociones marianas en nuestra Virgen de la Vega, patrona de Salamanca y sus tierras. Cada año algunos grupos unidos al cabildo y a la “Asociación Virgen de la Vega” se encargan de preparar la novena y la fiesta de Nuestra Señora. Un año son las parroquias, otra los santuarios marianos, este año son las cofradías que tienen alguna advocación de la Virgen. Es una manera de implicar a todos y de fomentar la devoción a María.

Desde la Catedral invitamos a todos a participar en estas fiestas de Santa María de la Vega, en los actos y cultos de la Novena, en la ofrenda floral y en la solemnidad del día 8 de septiembre. Debemos tener presente a nuestra Madre, la Madre de todos los salmantinos, no sólo para honrarla y venerarla, si no también para imitar sus virtudes de primera cristiana. Tengamos a María de la Vega en nuestro corazón no sólo durante estos días, sino durante todo el año.

Salamanca te aclama, ¡oh Virgen de la Vega!

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